domingo, 25 de febrero de 2007

Candilejas, candilejas, como extraño la molleja...




Aquí estoy nuevamente, mi estimaísimo público, otra vez en este espacio de contacto virtual con ustedes, y me encuentro esta vez en la benemérita Suiza. En efecto, Suiza, señores, destino inesperao pero bienaventurao. Más precisamente, la ciudad de Basilea, en el límite con Francia y Alemania, en plena región alsaciana, jodé. Y hablo azi, como andalú, porque he venio a pará a casza de una amiga que esh de Graná, la muy guai, y que me tiene de parabienes con zu buen papel de anfitriona. Anoche, yo recién llegao a Basilea, me cogió por la estazión de trenesh y me ievó a comé a un restaurant típico de Suiza, y nos comimos una ensalda local, con vino blanco suizo, y dos fondues de queso! Ale, que zi ze lesh cuento lo que era, que no me lo creen! Una "fondiú" que te caez de parao!

En fin, como les estaba comentando, ahora me estoy recuperando de la resaca de anoche todavía. Me llevó como a tres bares y ya no me acuerdo el final. Tiene un departamento que esta buenísimo, hipermoderno, y al parecer hoy a la noche empieza el carnaval en Suiza, asi que vamos a verlo.

Pero atenti con la cosa, porque estoy teniendo un "lag", un "blank" en mi relato "itinerarieral". Ahora recuerdo que lo último que escribí, fue sobre la odisea desde Venecia a Amsterdam, pero no de qué pasó EN Amsterdam, y de cómo es que vine a parar acá... Pensándolo bien, tal vez no me convenga comentar en profundidad qué pasó en Amsterdam, o podría hacer un relato, llamémosle, con memoria selectiva.

Digamos que Amsterdam es otra ciudad increíble (y van...). De día y de noche. Es una ciudad hermosa, muy curiosa en su mezcla de antiguo y ultramoderno, y muy abierta, tal como dicen todas las guías turísticas. No quiero parecer una guía turística, pero hay cosas que no se pueden expresar de otra manera. Es wide open, y en ningún momento nos sentimos extranjeros, porque ahí está lleno de extranjeros y es sumamente cosmopolita. La ciudad como tal es un muy curiosa urbanísticamente, y te das cuenta de la enorme tecnología hidráulica que la sostiene. Me gustó mucho que en el casco histórico hay una formación urbana que se mantiene perfecta desde el siglo XVII, con las casas y edificios antiguos muy cuidados, todos iluminados, y a la vez tenés osadías arquitectónicas ultramodernas que no se pueden creer, y también un sistema de transporte de la hostia. Tranvías de última generación, barquitos, buses y muchas, pero muchas bicicletas. A toda la ciudad la recorre una "bicisenda", pero una en serio, que tiene prioridad de paso respecto al peatón.
Tiene unos edificios antiguos espectaculares, y muchos espacios abiertos, y bares y más bares, y mercados al aire libre, y muchas etnias, y muchos museos, y mucho de todo. Es extremadamente intensa, y bellísima. De noche todo está iluminado: los edificios y casas, los puentes, los bordes de los canales, los negocios, los bares. Parece una ciudad de mentira, con algo de Venecia, pero con esa intensidad de ciudad grande. Valen y yo fuimos entre otras cosas al Museo Van Gogh, que es excelente, y a la casa-museo de Anna Frank, muy impactante, por cierto.

Otra cosa para destacar en relación con el viaje es que los holandeses son lo más amable de Europa hasta ahora, aunque sea difícil caracterizar qué es un holandés. Digo esto porque la población es muy "varia". Muchos africanos (de Marruecos, más que nada) y muchos indios. Y por supuesto, los rubios de dos metros de altura, que está lleno. Y otra cosa más es que se come de a porciones grandes, y eso ha sido clave para mi bienestar personal. Por eso es que nos quedamos una noche más de la que pensábamos, desde el lunes hasta el viernes.

Desde Amsterdam nos fuimos el viernes a Brujas, en Bélgica, que es otra ciudad preciosa como Venecia, pero bien medieval. Ahi estuvimos la tarde paseando, y al anochecer Valentín y Willy se fueron a París, y yo me quedé ahí, en un hostel muy agradable. De allí me tomé un tren ayer para aquí, a Basilea, un tren que pasó por Estrasburgo, y desde anoche estoy aquí con mi amiga Letizia, chafardeando a más no poder. Ahora me encontraba leyendo sobre Holanda, mientras ella duerme la siesta (se recupera también de las cientro cuatro "cubatas" que se tomó), y cada tanto habla por teléfono en ese ab-so-lu-ta-men-te-in-com-pren-si-ble suizo-alemán. Por mi parte, yo me encuentro mejor que nunca, es buenísimo viajar solo solo, y en lo que hace a Basilea, que es una muy linda ciudad sobre ambas costas del Rhin, me quedo hasta mañana aquí. Al final dejé a Berlín para otra vuelta, y ya me voy para Paggguí. Ez que no ze puede todo, tío!.

Saludos perezosos de su fiel itinerante, ahora solitario y bien apañao.

martes, 20 de febrero de 2007

Odisea desde Venecia a Amsterdam



Estimadísimo público:

En el día de la fecha nos encontramos en la benemérita ciudad de Amsterdam. Es rara la forma en que llegamos aquí, ya que no lo teníamos demasiado planeado,
pero de una u otra manera el destino hizo que el domingo estuviéramos en Venecia, y hoy acá. Habíamos salido de Florencia -ya, un lejano y bellisimo recuerdo- hacia Venecia, teniendo reserva para un día, en la tardecita del -creo- jueves, cuando ya era de noche, y llegamos a un hotel (no había otra cosa) de a 40 euros la noche, que estaba muy bien ubicado. Llegamos de noche a Venecia, como a Florencia, y flasheamos (como en Florencia). Venecia es increible, Venecia es mágica, Venecia es una cajita de música, en especial después de haber estado en la Roma bestial, y en la elegantísima Florencia.

Canalcitos, canalotes, casas apretujaditas en estilos varios, los gondolieri, las callejuelas, la Piazza San Marco, y la concha de la lora...No lo podés creer. No puede ser, fue como la frutilla del postre de Italia. Es una belleza sin límite. Y encima era carnaval, y en cada "campo" (la ciudad de Venecia se organiza alrededor de canales y grandes islas en las que las plazas secas organizan el tejido urbano, unidas por miles y miles de callecitas; estas plazas secas se denominan "campos"), como decía, en cada campo de la ciudad había un grupo de música diferente, y en el nuestro había un grupo de funk, con un montón de instrumentos, y despues una fiesta... un quilombo. Imaginense, la noche que llegamos, una fiesta techno en Venecia.
En fin.
La ciudad, hermosa, como ya dije, y mucho panini, panini todo el tiempo, no sé que me pasa pero tengo hambre todo el tiempo, y mi hambre cuesta en euros! Mejor ni pregunten. Pero bueno, las hicimos todas, el segundo hotel en el que estuvimos en Venecia estaba a tres llamémosle cuadras de la Piazza San Marco, y ahí había toda serie de espectaculos y gente vestida de caballeros y damas del renacimiento, con máscaras venecianas, etc.

El sábado hubo tanta, pero tanta gente que nos pudrimos, no se podía caminar, la ciudad estaba invadidad, atestada de turistas que taponaban todas las vías centrales y los puentes. A tal punto, que no aguantamos una mierda más y nos fuimos al carajo. Fuimos a la staggione, agarramos un tren para donde pudieramos (ahí yo amagaba con irme a Basilea), así que lo único que conseguimos fue ir a Verona, ciudad a medio camino con Milán, porque estaba todo reservado. Dormimos en Verona ese domingo, en el primer hotel que encontramos al llegar, y a la mañana siguiente fuimos en otro tren a Milán, para agarrar algíún otro tren.

Llegados a Milán descubrimos que todos los trenes a París estaban ocupados, entonces yo amagué otra vez con irme a Basilea, pero tampoco me fui; de todos modos conseguí convencer a mis companierillos de viaje de ir a Amsterdam en vez de París. Ahí nos tomamos otro tren más, pero lo máximo que llegaba era hasta el límite con Francia, la ciudad de Ventimiglia, así que agarramos ese tren y a ver qué pasaba. A todo esto, cuando llegamos a Ventimiglia eran como las 9 de la noche -cosa que olvidamos tener en cuenta-, y como los europeos putos a esa hora tienen todo cerrao, entonces minga seguir viajando. Solo había un tren a la noche a Cannes, pero de Cannes no había nada. Entonces dormimos en Ventimiglia en un hotel bastante más decente que el anterior, y a las 6 menos diez de la maniana nos fuimos a la staggione, y agarramos un tren a Niza (ahí nomás). En Niza conseguimos un directo a París dos horas después, y a las 9 y media del lunes estabamos yendo a París, adonde llegamos a las tres de la tarde, en el increíblemente rapidísimo TGV, que nos llenó de sorpresa por la velocidad (le calculamos, seriamente, entre 160 y 200 kms por hora, fácil).

No contentos con esto, y ya empecinados en ir a Amsterdam, sacamos pasaje para una hora después a Amsterdam... pero no había directo a Amsterdam, así que había que parar en Bruselas en el medio (dos trenes distintos). Encima, París tiene dos estaciones de tren, y la salida era desde la otra, cosa que tuvimos que tomarnos un subte (no entendíamos un pomo) e ir hasta la otra estación (París Nord) para tomar el tren. Luego, como comenté recién, al llegar a Bruselas ya siendo las 6 y pico de la noche, hubo que bajarse del tren (a esta altura ya no entendíamos nada) y tomarse otro. Entonces nos subimos y, hete aquí que el guarda que vino a controlar los pasajes nos dijo que había que bajarse en la estación X y hacer combinación con otro tren -de lo cual nadie nos había avisado. Entonces rapidamente nos bajamos (por enésima vez en el día) del tren y tomamos uno que encontramos casi por casualidad, por indicaciones de un tipo equis, un tren que seguía para Amsterdam. Así que bueno, ooootro tren que hizo como diez estaciones hasta que llegó finalmente a Amsterdam.

Pero como no podía ser de otra manera, el hostel que habíamos reservado tenía una calle... que no existía. Entonces agarramos el primer hotel que vimos, y hoy a la maniana, 8.30 AM, estaba yo parado como una saeta frente al Flying Pig Hostel, el hostel mas popular, tratando de que nos den lugar para hoy y maniana, y tal vez pasado.

Y me fue bien, ahora mismo estoy escribiendo desde el hostel, que esta buenísimo. Acá en Amsterdam, para decirlo en pocas palabras, a la noche todo es fiesta, alcohol y drogas de lo que se te ocurra. La ciudad es increíble de día, para mí, una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno. La arquitectura holandesa del siglo XVII y XVIII, que domina todo el centro, es deliciosa, y la arquitectura moderna es increíble, los holandeses son unos osados, y ves cosas de revista. Aparte, un manejo del agua de la hostia. No se puede creer. Y mucha -como en toda Europa- presencia de inmigración india, marroquí, etiopí, china, y lo que se te venga en gana. Mucho kebab, mucho shawarma, mucho mercado negro también. De noche hay una vida muy intensa, y es muy curioso el tema del barrio rojo, las putas en las vidrieras.

Ahora el próximo objetivo es pasar unos días acá, pasar el cumple de Valen ya veremos dónde (22/2), y luego yo me abro de los chicos para irme a Berlín probablemente, y luego a París pasando por Basilea, donde me espera el domingo una amiga espaniola. Así que, ssssamigos, os dejo en paz, un poco mas aliviado del peso de tanta experiencia en tan pocos días.

Arrivederchi, y buona fortuna, amicci!

miércoles, 14 de febrero de 2007

Desde Florencia...




Bueno, he recuperado algún interés por escribir. Pero sin acentos, porque hay que estar poniendo ALT 130, ALT 162, ALT 160...

Estamos en Florencia. No he contado nada de Roma, pero Roma te rompe la cabeza. Es hermosa, y eso hizo que nos quedaramos dos noches mas. Es desbordante, enorme, no terminas nunca de verla y descubrirla. Particularmente, a mi me sorprendio mucho.Por la misma razon creo que hay algun problema con Roma porque es tan vasta que llama la atencion la falta de infraestructura urbana y turistica que tiene. La gente es un poco ausente. Pero la ciudad es tan increible que no te importa.
Hicimos muchas cosas que se hacen siempre, y otras que no conociamos. Pero puedo enumerar algunas: todo el centro historico, el Campo di Fiori, la Piazza Navona, el borde del Rio Tiber y varios puentes... el Vaticano, con sus museos y la Basilica, el Foro Romano, el Coliseo, la Vila Borghese y su galeria impresionante de arte de todas las eras. Roma no es, como antes creia, el lugar de la Antigua Roma, sino el lugar de toda la historia en el mismo espacio.
La noche esta muy buena, si bien es dificil moverse y si bien los parametros cambian en invierno. Muy buenos lugares, y mucho extranjero, obviamente.

Florencia. Como decirlo. Si Roma te rompe la cabeza, Florencia te rompe tres veces la cabeza. Primero porque es distinta: es chiquita, delicada y mas coqueta. La relacion con las cosas es mucho mas directa. La Piazza della Signora es impagable, el Ponte Vecchio tambien, todo, todo es maravilloso en Florencia. Ademas hay mejores lugares a la noche, y estas cerca de todo. En fin. Maniana nos vamos para Venecia.

Hasta ahora todo es increible. Besos a todos!

sábado, 10 de febrero de 2007

En Roma



Bueno, estoy repensando el temita este del Blog. Viendo la voluntad con la que mi amigo Valentin escribe y transcribe su -debieramos decir- diario personal, casi, me arrullo ante la idea de no escribir un catzo.

Roma e piu bella. Rivertidisima y "fresquita".

Noi siamo molto benne, e il notte sta melhore.

Arrivederchi, y buona fortuna. Escribire desde Florencia, Venecia, Paris, Amsterdam, Berlin o Londres.

Abraxas!

lunes, 5 de febrero de 2007

Me voy a la concha de la lora


Bueno, a quién carajo le escribo esto, no sé.
Sólo sé que tengo una misión. Arruinar el blogspot de mis malsanos compañeros de viaje Valentín y Willy, mediante el ejercicio de mi prosaica capacidad para elaborar estupideces sin sentido, lapidarias diatribas de kiosco barato, y horrendos relatos de viaje que no le interesan a nadie, pero que a mí me placen de lo lindo, porque además me opongo -porque sí- cual antihéroe satánico, a la versión oficial, fatídica, y carcomida por los chanchos de Longchamps, de la pluma de mi amigo Valentín, y del infame consejo de Willy the Kid, el pijón del siglo, a través de su quijotesco itinerario europeístico, que lamentablemente he de compartir de aquí en adelante como bufón sin gracia.

Joder con la mona.