Estimadísimo público:
En el día de la fecha nos encontramos en la benemérita ciudad de Amsterdam. Es rara la forma en que llegamos aquí, ya que no lo teníamos demasiado planeado,
pero de una u otra manera el destino hizo que el domingo estuviéramos en Venecia, y hoy acá. Habíamos salido de Florencia -ya, un lejano y bellisimo recuerdo- hacia Venecia, teniendo reserva para un día, en la tardecita del -creo- jueves, cuando ya era de noche, y llegamos a un hotel (no había otra cosa) de a 40 euros la noche, que estaba muy bien ubicado. Llegamos de noche a Venecia, como a Florencia, y flasheamos (como en Florencia). Venecia es increible, Venecia es mágica, Venecia es una cajita de música, en especial después de haber estado en la Roma bestial, y en la elegantísima Florencia.
Canalcitos, canalotes, casas apretujaditas en estilos varios, los gondolieri, las callejuelas, la Piazza San Marco, y la concha de la lora...No lo podés creer. No puede ser, fue como la frutilla del postre de Italia. Es una belleza sin límite. Y encima era carnaval, y en cada "campo" (la ciudad de Venecia se organiza alrededor de canales y grandes islas en las que las plazas secas organizan el tejido urbano, unidas por miles y miles de callecitas; estas plazas secas se denominan "campos"), como decía, en cada campo de la ciudad había un grupo de música diferente, y en el nuestro había un grupo de funk, con un montón de instrumentos, y despues una fiesta... un quilombo. Imaginense, la noche que llegamos, una fiesta techno en Venecia.
En fin.
La ciudad, hermosa, como ya dije, y mucho panini, panini todo el tiempo, no sé que me pasa pero tengo hambre todo el tiempo, y mi hambre cuesta en euros! Mejor ni pregunten. Pero bueno, las hicimos todas, el segundo hotel en el que estuvimos en Venecia estaba a tres llamémosle cuadras de la Piazza San Marco, y ahí había toda serie de espectaculos y gente vestida de caballeros y damas del renacimiento, con máscaras venecianas, etc.
El sábado hubo tanta, pero tanta gente que nos pudrimos, no se podía caminar, la ciudad estaba invadidad, atestada de turistas que taponaban todas las vías centrales y los puentes. A tal punto, que no aguantamos una mierda más y nos fuimos al carajo. Fuimos a la staggione, agarramos un tren para donde pudieramos (ahí yo amagaba con irme a Basilea), así que lo único que conseguimos fue ir a Verona, ciudad a medio camino con Milán, porque estaba todo reservado. Dormimos en Verona ese domingo, en el primer hotel que encontramos al llegar, y a la mañana siguiente fuimos en otro tren a Milán, para agarrar algíún otro tren.
Llegados a Milán descubrimos que todos los trenes a París estaban ocupados, entonces yo amagué otra vez con irme a Basilea, pero tampoco me fui; de todos modos conseguí convencer a mis companierillos de viaje de ir a Amsterdam en vez de París. Ahí nos tomamos otro tren más, pero lo máximo que llegaba era hasta el límite con Francia, la ciudad de Ventimiglia, así que agarramos ese tren y a ver qué pasaba. A todo esto, cuando llegamos a Ventimiglia eran como las 9 de la noche -cosa que olvidamos tener en cuenta-, y como los europeos putos a esa hora tienen todo cerrao, entonces minga seguir viajando. Solo había un tren a la noche a Cannes, pero de Cannes no había nada. Entonces dormimos en Ventimiglia en un hotel bastante más decente que el anterior, y a las 6 menos diez de la maniana nos fuimos a la staggione, y agarramos un tren a Niza (ahí nomás). En Niza conseguimos un directo a París dos horas después, y a las 9 y media del lunes estabamos yendo a París, adonde llegamos a las tres de la tarde, en el increíblemente rapidísimo TGV, que nos llenó de sorpresa por la velocidad (le calculamos, seriamente, entre 160 y 200 kms por hora, fácil).
No contentos con esto, y ya empecinados en ir a Amsterdam, sacamos pasaje para una hora después a Amsterdam... pero no había directo a Amsterdam, así que había que parar en Bruselas en el medio (dos trenes distintos). Encima, París tiene dos estaciones de tren, y la salida era desde la otra, cosa que tuvimos que tomarnos un subte (no entendíamos un pomo) e ir hasta la otra estación (París Nord) para tomar el tren. Luego, como comenté recién, al llegar a Bruselas ya siendo las 6 y pico de la noche, hubo que bajarse del tren (a esta altura ya no entendíamos nada) y tomarse otro. Entonces nos subimos y, hete aquí que el guarda que vino a controlar los pasajes nos dijo que había que bajarse en la estación X y hacer combinación con otro tren -de lo cual nadie nos había avisado. Entonces rapidamente nos bajamos (por enésima vez en el día) del tren y tomamos uno que encontramos casi por casualidad, por indicaciones de un tipo equis, un tren que seguía para Amsterdam. Así que bueno, ooootro tren que hizo como diez estaciones hasta que llegó finalmente a Amsterdam.
Pero como no podía ser de otra manera, el hostel que habíamos reservado tenía una calle... que no existía. Entonces agarramos el primer hotel que vimos, y hoy a la maniana, 8.30 AM, estaba yo parado como una saeta frente al Flying Pig Hostel, el hostel mas popular, tratando de que nos den lugar para hoy y maniana, y tal vez pasado.
Y me fue bien, ahora mismo estoy escribiendo desde el hostel, que esta buenísimo. Acá en Amsterdam, para decirlo en pocas palabras, a la noche todo es fiesta, alcohol y drogas de lo que se te ocurra. La ciudad es increíble de día, para mí, una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno. La arquitectura holandesa del siglo XVII y XVIII, que domina todo el centro, es deliciosa, y la arquitectura moderna es increíble, los holandeses son unos osados, y ves cosas de revista. Aparte, un manejo del agua de la hostia. No se puede creer. Y mucha -como en toda Europa- presencia de inmigración india, marroquí, etiopí, china, y lo que se te venga en gana. Mucho kebab, mucho shawarma, mucho mercado negro también. De noche hay una vida muy intensa, y es muy curioso el tema del barrio rojo, las putas en las vidrieras.
Ahora el próximo objetivo es pasar unos días acá, pasar el cumple de Valen ya veremos dónde (22/2), y luego yo me abro de los chicos para irme a Berlín probablemente, y luego a París pasando por Basilea, donde me espera el domingo una amiga espaniola. Así que, ssssamigos, os dejo en paz, un poco mas aliviado del peso de tanta experiencia en tan pocos días.
Arrivederchi, y buona fortuna, amicci!
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