domingo, 18 de marzo de 2007

De Barcelona a Menorca, de Menorca a Madrid, y de Madrid a Londres!




A pedido del publico, vuelvo a escribir unas parrafadas para ponerme al dia con esta sintetiquisima bitacora de viaje. No me pidan acentos (mejor dicho, tildes) porque estos teclados ingleses los desconocen.

Mi ultima y pobrisima -aunque visual- entrada fue para mencionar que la estaba pasando de putas en Barcelona: 100% verdad, la pase de putas, es decir, perfecto. En Barcelona continue con mi iniciativa de relax respecto a estar todos los dias con una agenda turistica atragantada, y me dedique, poco a poco, a completar lo que habia olfateado el dia y medio que ya habia estado en Barcelona a la ida. Incluso no hice todo lo que "se deberia hacer", porque me gano un poco la fiaca, y otro poco la calorrsss que empezo a hacer en Barcelona, y que, entre otras cosas, me llevo a hacer, creanlo o no, dos dias de autentica playa, con pantalones cortos, en la playa de la Barceloneta, de la mano de mi entonces amigo Allan, un brasilenio paulista que conoci -como a casi todos- en el tren, y con quien pasamos varios -y muy buenos- dias juntos.

Para mi suerte, el segundo hostel en el que pare en Barcelona era diez veces mejor que el primero. Es decir, tenia todo lo minimo que tenia el otro de bueno, y que se le debe pedir a un alojamiento que se precie, pero ademas tenia joda. Quizas demasiada. Ubicado en la mismisima plaza real, a metritos nomas de la rambla, el Hostel Kabul, asi se llamaba, le hacia honor a su nombre. Tenia un muy buen ambiente; un lindo lugar multiuso con mesas, bar, sillones y computadoras que era el espacio de encuentro "con las distintas culturas". Por su parte, Barcelona me hizo sentir muy comodo, obviamente por el idioma, y porque es una ciudad muy facil y linda para vivir, comoda, pequenia, moderna, movida, culturosa, cosmopolita, y lindisima. Hubo dias incluso en que me costaba no estar acompaniado por nadie, porque era tan facil hacer relaciones que por momentos me hastiaba de tanto extranjero y tenia que hacer un esfuerzo por cortarme solo. Asi es como, despues de un dia entero de pasear por la ciudad con Allan (le mostre la Sagrada Familia y luego atravesamos toda la ciudad hasta que llegamos y entramos al Camp Nou) y pasarmela con brasileros a la noche, al otro dia me fui solito a Montjuic, ese monte increible desde donde se obtiene una vista increible de la ciudad, y con su castillo fortaleza, para derivar luego en la Fundacion Miro, en la Villa Olimpica y, escaleras abajo, en el Museo Nacional de Arte de Barcelona y la Plaza Espagna. Tambien me pase una tarde con mi amiga Mariana Hoffmann (para quienes la conocen), que me hizo conocer el mas increible lugar que conoci para comer de parao toda clase de "bocadillos" de fiambres espanioles, tambien en la Barceloneta. Tanto es asi que despues de ese dia fui tres veces mas, llevando a otra gente y tambien solo. Allan, uno de ellos, casi se pone a llorar de la emocion cuando probo el bocadillo de camembert, bacon y morrones, con una copa de rosado. Ese lugar, para los amigos "Bigote", constituye uno de los hitos culinarios de mi viaje. Y no solo culinarios, sino que tambien era un lugar muy folklorico, al estilo de una mezcla entre El Desnivel (pero de parado) y Carlitos, pero en version espaniola, con catalanes gritoneando todo el tiempo apretados uno contra otro, y jamones colgados del techo por todo el lugar. En fin, memorable y entraniable. Gracias Mariana, por lo que te toca. Gracias por ser como sos, bolá.

En fin, tambien en Barcelona estuve por Parc Guell, otra maravilla al aire libre del maestro Gaudi, y paseando por el (cuak) Paseo de Gracia, por el barrio de Gracia, por el Poblenou, por el Poblesec, por la Barceloneta una y otra vez (incansablemente), por el barrio de los juegos olimpicos, y por varios otros lugares. No me quiero poner en pesado, pero la arquitectura modernista me dejo fascinado (no solo Gaudi, sino tambien otros como Domenech i Montaner, Cadafals y alguno mas cuyo nombre no me acuerdo). Nunca fui a ver el Museo Dali, aunque me quede con las ganas, porque me gano el programa que me proponia Allan con la playa y cervecita, paseito por el Port Vell, y otra vez playa y cervecita, que ademas estaba bien baratita (hablando en euros, claro).
Tambien me desnuque con una paella de mariscos en la rambla del Bogatell, auspiciado por amigos catalanes, y con unos salamines monumentales en algun balconcito de Horta.
Por ultimo, cabe destacar la noche que jugo el Barca contra el Real, partido que vimos con Allan en un bar a cuadras del estadio, vibrando con los catalanes con cada gol que Messi nos regalaba. Poh! Que partio! Cuanta emocion y cuantos abrazos iberoamericanos, con gargantas partidas y sidra de la casa!

Unos dias despues, me tome un barquinho a Mahon, en la isla de Menorca, y me quede dos noches con mi amiguisima Marina, que me mostro su vida y su lugar ahi. Menorca es otra sorpresa: tiene unas playas que no le envidian NADA a cualquier playa de la Polinesia, y encima, con gustito catalan, con casitas blancas apretaditas sobre las laderas de la isla. Al volver de Menorca, la noche de no me acuerdo que dia (creo que el jueves pasado), estuve 1 hora en Barcelona y me tome el tren nocturno a Madrid.

Madrid muy lindo, ya con mas gusto a la cosa entre castellana y andaluza, en un hostel tambien muy bueno, aunque no pude aprovecharlo tanto como habria querido. En parte la culpa es de que, por alguna razon, yo no estaba tan predispuesto con Madrid; otra razon es el maldito puto sistema de informacion publica de Madrid, que no existe, confuso y precario, y razon por la cual no pude ir un dia a Toledo ni a Segovia como queria, y termine igualmente en un paraje muy lindo, de montania, nada que ver con lo urbano, llamado Cercedilla. Muy bonito.
Pero bueno, para ir a Madrid hay que hacerse tiempo, porque ademas de Madrid estan las muchas cosas que esperan en los alrededores (Toledo y Segovia, como ya dije, pero tambien Alcala de Henares, El Escorial y algunas otras cositas), y si nos animamos a un poco mas, se abre todo el mundo andaluz. Pero bueno, ese es otro viaje que merece ser planificado: arrancar desde Madrid y cercanias, y rajar para Granada, Cordoba, Malaga, Sevilla y Jaen. Y todos esos pueblitos que te sorprenden en el camino.

Madrid me gusto mucho, pero como decia, estaba un poco cansado de las grandes ciudades, y Madrid tiene algunas cosillas del subdesarrollo que, exigente como me he puesto, me ponian de las pelotas. Ahora... tiene unos barrios, la puta madre, la zona de Chueca, la Latina, todo el centro historico. Que cosa mas linda. Y empieza a vislumbrarse ciertas cosas del mundo andaluz, como la herreria de los balcones y terrazas, los mosaicos de ceramica que se usan tanto en los edificios, algunas piezas arquitectonicas memorables, y tambien un caracter muy amable y desenfadado de los madrilenios.

Anoche nomas, hice vigilia (llamemosle asi) en Madrid porque mi vuelo a Londres por Easyjet salia hoy a las 7 y 20 de la maniana desde Barajas. Llegue a Gatwick cagado de suenio y un poco emputecido. La cola de inmigracion demoro tanto como el vuelo, y el empleado de inmigracion me pregunto hasta por la marca de mi ropa interior. Dije, a quien se le ocurre, Londres despues de Madrid, a cuatro dias de volver a Buenos Aires, y encima hostilizado por estos ingleses putos que te hacen sentir como un sudaca.

Pero Londres.
Ay ay ay.
Me dejo pasmado.
Que maravilla que es Londres.
Que bestial, elegante, rica y cosmolita que es Londres.
Que desbordante. SoHo, Camden Town, el Tamesis, Westminster, Regents Park, King's Cross, en fin.
Se me fue el suenio a la mierda, termine de entender como funciona el subte, y estuve caminando por una buena parte de la ciudad. Y cerre la tarde escuchando en vivo (y gratis, importante) a cuatro pianistas que, en la iglesia de la abadia de Westminster, tocaban obras barrocas en el organo.
Maniana y pasado me esperan mas paseos por Londres, obviamente, solo comparable con Paris o Roma, y el mismo martes me vuelvo a Madrid, para el miercoles volver para la Argentina, y festejar mi cumpleanios que sera el proximo sabado.

En fin, un brochazo de oro. Y otra puerta a un nuevo viaje: todo Gran Bretania empezando por Londres y luego Escocia, Gales e Irlanda.

Amigos, los voy dejando en paz. Muerto de cansancio y contento, en este hostel que la verdad, esta 10 puntos para este momento: lindo, bien ubicado, y tranquilo. Me esperan ahora, noches de calma.

Espero no haber aburrido a nadie, las fotos las podran ver los que quieran a la vuelta. Hasta dentro de muy pocos dias.

Ignacius Viajerus.

martes, 13 de marzo de 2007

BARZZZELOOONA!!!!!!!!!!!



BARCELONA ES INCREIBLE; TOTAL!! Me la he pashao de puta má!
DESPues escribo mas,ahoraestoy en Menorca,paseando. Adiós!Les dejo algunas fotos. Faltan lasde Gaudi!

Olé!

lunes, 5 de marzo de 2007

Reporrrrrte local desde el pueblo de Blois (Francia)




Nos encontramos en la localidad de Blois, un pueblo ya no tan pueblo de origen medieval, que fuera anfitrión de intrigas cortesanas durante varios siglos en los que la corona de Francia residió en el citado lugar. Este jocoso paraje, que ostenta una buena cantidad de castillos del medioevo, casas barrocas y una costa envidiable (el Loire), se ubica a unos 182 kms al sudoeste de la ville de París.

Caminando por las retorcidas calles de Blois podemos encontrar hoy, una tarde como cualquiera, a un joven de veintitantos años que se ha sentado sobre un banco del mirador de la ciudad, y que parece escribir unos versos en un papel bastante poco decoroso. El joven, de nombre Manuel Miranda, que al parecer ha venido de vacaciones, responde ante nuestra consulta que le gusta contemplar un paisaje y escribir sobre eso, ya que insiste que es una manera mas profunda de mirar cualquier lugar.

Luego de alguna insistencia, el hildalgo caballero nos cede el mencionado pedazo de papel para que podamos leerlo en voz alta (y ridiculizarlo ante nuestro estimadísimo púbmico ciernético). Pero aún más avezados, nos atrevemos a solicitarle que lo lea él mismo, a lo que accede no sin cierto recelo. Y entonces dice, de principio tímido, lo que sigue a continuación:

"Las chimeneas de Blois, y los tejados grises, filosos, y los muros de piedra que contienen al río Loire; y el propio Río Loire, coronado por el puente Saint Jacques, que cuelga en una paz indefinida. Los árboles altos y delgados de la costa, y los que forman el fondo del paisaje, todos unidos. Y más adelante, las casas tudor, las barrocas y las medievales, intercaladas, con techos negros, grises, y otra vez filosos. Hacia la derecha, la catedral de Saint Louis resuena en una campanada larga, solemne y musical. Repetitiva.
Y el marco desde donde miro toda esa confusión de casas y chimeneas que se reflejan, una tarde fría y despejada commo hoy, contra el río Loire: balcón de hierro y piedra que me sostiene extasiado, queriendo comerme el paisaje, sin saber ya cómo capturarlo. En ese momento es que siento la paz más absoluta, la tranquilidad y felicidad más íntima y personal."

Sonrojado, el joven dobla el papel con los versos, quizás esperando una respuesta. Le miento que esta muy bien: reconozcamos que aunque tiene una mala prosa, llena de lugares comunes, el texto nos llega.
Antes de retirarnos, le consultamos que hará en los próximos días, a lo que contesta que irá en bicicleta a los castillos de la zona, el Valle de Loire. Pero al día siguiente, al verlo por casualidad, a la tardecita, que se baja de un auto particular, nos saluda y nos explica que no habia nadie en toda la ciudad de Blois que alquilara bicicletas ese día, por lo que decidió caminar bosque adentro y hacer dedo -unas tres veces- para que no se le hiciera de noche a la vuelta. Una locura, pero al parecer ha conocido dos castillos -el Chambord y el Chevergny- y parece tan contento como cansado.

Bueno entonces, aquí temina nuestro reporte del día. Esperamos haya sido de su interés. Seguiremos informando desde TURISMO POUR LA MINORIE. Hasta la próxima!

viernes, 2 de marzo de 2007

O la la Paris!




Las fruterías y verdulerías de Montmartre, tan lindas y folklóricas.
Las ventanas y chimeneas de las mansardas en lo alto de las casas.
La perfección señorial de los parques reales.
La grandilocuencia del río Sena, de sus puentes, de las avenidas, enormes, y de los grandes monumentos.
La Ile de la Cité, toda. Y el silencio de la Ile de Saint Louis.
Las marquesinas bordó, azules y verdes de los negocios, una pegada a la otra. Y los negocios.
El olor del azúcar impalpable que se derrite en las crepes.
El frío azul que restrega a los árboles, sin hojas.
Las placitas secas escondidas a la vuelta de una esquina cualquiera.
Los patios interiores de los condominios de Marais, y la intimidad de sus calles angostas, y a veces vacías.
Las mesitas de los bares a la calle, con sus sillas esterilladas.
El ajetreo constante del Quartier Latin, con sus librerías y tiendas de discos.
Los bulbos rojos de vidrio donde culminan las curvas art nouveau, en hierro, de las estaciones de metro.
El Pompidou, ese caos ruidoso y armónico de fierros, vidrios y tubos gigantes de colores, en medio de un escenario de color pastel.
Los sobretodos oscuros y las bufandas colorinches de los parisinos.
Las crepes de chocolate Nutella con coco, y las baguette de poulet.
Los bares de jazz, por toda la ciudad, y especialmente en Montmartre.
Y la torre Eiffel, por supuesto, como figura y fondo, de dia y de noche; hermosa.
Y las francesas... mon amour!

Que bien que la pasé en Paris.
Hasta la próxima, que será pronto. El viajero sigue viajando.

domingo, 25 de febrero de 2007

Candilejas, candilejas, como extraño la molleja...




Aquí estoy nuevamente, mi estimaísimo público, otra vez en este espacio de contacto virtual con ustedes, y me encuentro esta vez en la benemérita Suiza. En efecto, Suiza, señores, destino inesperao pero bienaventurao. Más precisamente, la ciudad de Basilea, en el límite con Francia y Alemania, en plena región alsaciana, jodé. Y hablo azi, como andalú, porque he venio a pará a casza de una amiga que esh de Graná, la muy guai, y que me tiene de parabienes con zu buen papel de anfitriona. Anoche, yo recién llegao a Basilea, me cogió por la estazión de trenesh y me ievó a comé a un restaurant típico de Suiza, y nos comimos una ensalda local, con vino blanco suizo, y dos fondues de queso! Ale, que zi ze lesh cuento lo que era, que no me lo creen! Una "fondiú" que te caez de parao!

En fin, como les estaba comentando, ahora me estoy recuperando de la resaca de anoche todavía. Me llevó como a tres bares y ya no me acuerdo el final. Tiene un departamento que esta buenísimo, hipermoderno, y al parecer hoy a la noche empieza el carnaval en Suiza, asi que vamos a verlo.

Pero atenti con la cosa, porque estoy teniendo un "lag", un "blank" en mi relato "itinerarieral". Ahora recuerdo que lo último que escribí, fue sobre la odisea desde Venecia a Amsterdam, pero no de qué pasó EN Amsterdam, y de cómo es que vine a parar acá... Pensándolo bien, tal vez no me convenga comentar en profundidad qué pasó en Amsterdam, o podría hacer un relato, llamémosle, con memoria selectiva.

Digamos que Amsterdam es otra ciudad increíble (y van...). De día y de noche. Es una ciudad hermosa, muy curiosa en su mezcla de antiguo y ultramoderno, y muy abierta, tal como dicen todas las guías turísticas. No quiero parecer una guía turística, pero hay cosas que no se pueden expresar de otra manera. Es wide open, y en ningún momento nos sentimos extranjeros, porque ahí está lleno de extranjeros y es sumamente cosmopolita. La ciudad como tal es un muy curiosa urbanísticamente, y te das cuenta de la enorme tecnología hidráulica que la sostiene. Me gustó mucho que en el casco histórico hay una formación urbana que se mantiene perfecta desde el siglo XVII, con las casas y edificios antiguos muy cuidados, todos iluminados, y a la vez tenés osadías arquitectónicas ultramodernas que no se pueden creer, y también un sistema de transporte de la hostia. Tranvías de última generación, barquitos, buses y muchas, pero muchas bicicletas. A toda la ciudad la recorre una "bicisenda", pero una en serio, que tiene prioridad de paso respecto al peatón.
Tiene unos edificios antiguos espectaculares, y muchos espacios abiertos, y bares y más bares, y mercados al aire libre, y muchas etnias, y muchos museos, y mucho de todo. Es extremadamente intensa, y bellísima. De noche todo está iluminado: los edificios y casas, los puentes, los bordes de los canales, los negocios, los bares. Parece una ciudad de mentira, con algo de Venecia, pero con esa intensidad de ciudad grande. Valen y yo fuimos entre otras cosas al Museo Van Gogh, que es excelente, y a la casa-museo de Anna Frank, muy impactante, por cierto.

Otra cosa para destacar en relación con el viaje es que los holandeses son lo más amable de Europa hasta ahora, aunque sea difícil caracterizar qué es un holandés. Digo esto porque la población es muy "varia". Muchos africanos (de Marruecos, más que nada) y muchos indios. Y por supuesto, los rubios de dos metros de altura, que está lleno. Y otra cosa más es que se come de a porciones grandes, y eso ha sido clave para mi bienestar personal. Por eso es que nos quedamos una noche más de la que pensábamos, desde el lunes hasta el viernes.

Desde Amsterdam nos fuimos el viernes a Brujas, en Bélgica, que es otra ciudad preciosa como Venecia, pero bien medieval. Ahi estuvimos la tarde paseando, y al anochecer Valentín y Willy se fueron a París, y yo me quedé ahí, en un hostel muy agradable. De allí me tomé un tren ayer para aquí, a Basilea, un tren que pasó por Estrasburgo, y desde anoche estoy aquí con mi amiga Letizia, chafardeando a más no poder. Ahora me encontraba leyendo sobre Holanda, mientras ella duerme la siesta (se recupera también de las cientro cuatro "cubatas" que se tomó), y cada tanto habla por teléfono en ese ab-so-lu-ta-men-te-in-com-pren-si-ble suizo-alemán. Por mi parte, yo me encuentro mejor que nunca, es buenísimo viajar solo solo, y en lo que hace a Basilea, que es una muy linda ciudad sobre ambas costas del Rhin, me quedo hasta mañana aquí. Al final dejé a Berlín para otra vuelta, y ya me voy para Paggguí. Ez que no ze puede todo, tío!.

Saludos perezosos de su fiel itinerante, ahora solitario y bien apañao.

martes, 20 de febrero de 2007

Odisea desde Venecia a Amsterdam



Estimadísimo público:

En el día de la fecha nos encontramos en la benemérita ciudad de Amsterdam. Es rara la forma en que llegamos aquí, ya que no lo teníamos demasiado planeado,
pero de una u otra manera el destino hizo que el domingo estuviéramos en Venecia, y hoy acá. Habíamos salido de Florencia -ya, un lejano y bellisimo recuerdo- hacia Venecia, teniendo reserva para un día, en la tardecita del -creo- jueves, cuando ya era de noche, y llegamos a un hotel (no había otra cosa) de a 40 euros la noche, que estaba muy bien ubicado. Llegamos de noche a Venecia, como a Florencia, y flasheamos (como en Florencia). Venecia es increible, Venecia es mágica, Venecia es una cajita de música, en especial después de haber estado en la Roma bestial, y en la elegantísima Florencia.

Canalcitos, canalotes, casas apretujaditas en estilos varios, los gondolieri, las callejuelas, la Piazza San Marco, y la concha de la lora...No lo podés creer. No puede ser, fue como la frutilla del postre de Italia. Es una belleza sin límite. Y encima era carnaval, y en cada "campo" (la ciudad de Venecia se organiza alrededor de canales y grandes islas en las que las plazas secas organizan el tejido urbano, unidas por miles y miles de callecitas; estas plazas secas se denominan "campos"), como decía, en cada campo de la ciudad había un grupo de música diferente, y en el nuestro había un grupo de funk, con un montón de instrumentos, y despues una fiesta... un quilombo. Imaginense, la noche que llegamos, una fiesta techno en Venecia.
En fin.
La ciudad, hermosa, como ya dije, y mucho panini, panini todo el tiempo, no sé que me pasa pero tengo hambre todo el tiempo, y mi hambre cuesta en euros! Mejor ni pregunten. Pero bueno, las hicimos todas, el segundo hotel en el que estuvimos en Venecia estaba a tres llamémosle cuadras de la Piazza San Marco, y ahí había toda serie de espectaculos y gente vestida de caballeros y damas del renacimiento, con máscaras venecianas, etc.

El sábado hubo tanta, pero tanta gente que nos pudrimos, no se podía caminar, la ciudad estaba invadidad, atestada de turistas que taponaban todas las vías centrales y los puentes. A tal punto, que no aguantamos una mierda más y nos fuimos al carajo. Fuimos a la staggione, agarramos un tren para donde pudieramos (ahí yo amagaba con irme a Basilea), así que lo único que conseguimos fue ir a Verona, ciudad a medio camino con Milán, porque estaba todo reservado. Dormimos en Verona ese domingo, en el primer hotel que encontramos al llegar, y a la mañana siguiente fuimos en otro tren a Milán, para agarrar algíún otro tren.

Llegados a Milán descubrimos que todos los trenes a París estaban ocupados, entonces yo amagué otra vez con irme a Basilea, pero tampoco me fui; de todos modos conseguí convencer a mis companierillos de viaje de ir a Amsterdam en vez de París. Ahí nos tomamos otro tren más, pero lo máximo que llegaba era hasta el límite con Francia, la ciudad de Ventimiglia, así que agarramos ese tren y a ver qué pasaba. A todo esto, cuando llegamos a Ventimiglia eran como las 9 de la noche -cosa que olvidamos tener en cuenta-, y como los europeos putos a esa hora tienen todo cerrao, entonces minga seguir viajando. Solo había un tren a la noche a Cannes, pero de Cannes no había nada. Entonces dormimos en Ventimiglia en un hotel bastante más decente que el anterior, y a las 6 menos diez de la maniana nos fuimos a la staggione, y agarramos un tren a Niza (ahí nomás). En Niza conseguimos un directo a París dos horas después, y a las 9 y media del lunes estabamos yendo a París, adonde llegamos a las tres de la tarde, en el increíblemente rapidísimo TGV, que nos llenó de sorpresa por la velocidad (le calculamos, seriamente, entre 160 y 200 kms por hora, fácil).

No contentos con esto, y ya empecinados en ir a Amsterdam, sacamos pasaje para una hora después a Amsterdam... pero no había directo a Amsterdam, así que había que parar en Bruselas en el medio (dos trenes distintos). Encima, París tiene dos estaciones de tren, y la salida era desde la otra, cosa que tuvimos que tomarnos un subte (no entendíamos un pomo) e ir hasta la otra estación (París Nord) para tomar el tren. Luego, como comenté recién, al llegar a Bruselas ya siendo las 6 y pico de la noche, hubo que bajarse del tren (a esta altura ya no entendíamos nada) y tomarse otro. Entonces nos subimos y, hete aquí que el guarda que vino a controlar los pasajes nos dijo que había que bajarse en la estación X y hacer combinación con otro tren -de lo cual nadie nos había avisado. Entonces rapidamente nos bajamos (por enésima vez en el día) del tren y tomamos uno que encontramos casi por casualidad, por indicaciones de un tipo equis, un tren que seguía para Amsterdam. Así que bueno, ooootro tren que hizo como diez estaciones hasta que llegó finalmente a Amsterdam.

Pero como no podía ser de otra manera, el hostel que habíamos reservado tenía una calle... que no existía. Entonces agarramos el primer hotel que vimos, y hoy a la maniana, 8.30 AM, estaba yo parado como una saeta frente al Flying Pig Hostel, el hostel mas popular, tratando de que nos den lugar para hoy y maniana, y tal vez pasado.

Y me fue bien, ahora mismo estoy escribiendo desde el hostel, que esta buenísimo. Acá en Amsterdam, para decirlo en pocas palabras, a la noche todo es fiesta, alcohol y drogas de lo que se te ocurra. La ciudad es increíble de día, para mí, una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno. La arquitectura holandesa del siglo XVII y XVIII, que domina todo el centro, es deliciosa, y la arquitectura moderna es increíble, los holandeses son unos osados, y ves cosas de revista. Aparte, un manejo del agua de la hostia. No se puede creer. Y mucha -como en toda Europa- presencia de inmigración india, marroquí, etiopí, china, y lo que se te venga en gana. Mucho kebab, mucho shawarma, mucho mercado negro también. De noche hay una vida muy intensa, y es muy curioso el tema del barrio rojo, las putas en las vidrieras.

Ahora el próximo objetivo es pasar unos días acá, pasar el cumple de Valen ya veremos dónde (22/2), y luego yo me abro de los chicos para irme a Berlín probablemente, y luego a París pasando por Basilea, donde me espera el domingo una amiga espaniola. Así que, ssssamigos, os dejo en paz, un poco mas aliviado del peso de tanta experiencia en tan pocos días.

Arrivederchi, y buona fortuna, amicci!

miércoles, 14 de febrero de 2007

Desde Florencia...




Bueno, he recuperado algún interés por escribir. Pero sin acentos, porque hay que estar poniendo ALT 130, ALT 162, ALT 160...

Estamos en Florencia. No he contado nada de Roma, pero Roma te rompe la cabeza. Es hermosa, y eso hizo que nos quedaramos dos noches mas. Es desbordante, enorme, no terminas nunca de verla y descubrirla. Particularmente, a mi me sorprendio mucho.Por la misma razon creo que hay algun problema con Roma porque es tan vasta que llama la atencion la falta de infraestructura urbana y turistica que tiene. La gente es un poco ausente. Pero la ciudad es tan increible que no te importa.
Hicimos muchas cosas que se hacen siempre, y otras que no conociamos. Pero puedo enumerar algunas: todo el centro historico, el Campo di Fiori, la Piazza Navona, el borde del Rio Tiber y varios puentes... el Vaticano, con sus museos y la Basilica, el Foro Romano, el Coliseo, la Vila Borghese y su galeria impresionante de arte de todas las eras. Roma no es, como antes creia, el lugar de la Antigua Roma, sino el lugar de toda la historia en el mismo espacio.
La noche esta muy buena, si bien es dificil moverse y si bien los parametros cambian en invierno. Muy buenos lugares, y mucho extranjero, obviamente.

Florencia. Como decirlo. Si Roma te rompe la cabeza, Florencia te rompe tres veces la cabeza. Primero porque es distinta: es chiquita, delicada y mas coqueta. La relacion con las cosas es mucho mas directa. La Piazza della Signora es impagable, el Ponte Vecchio tambien, todo, todo es maravilloso en Florencia. Ademas hay mejores lugares a la noche, y estas cerca de todo. En fin. Maniana nos vamos para Venecia.

Hasta ahora todo es increible. Besos a todos!

sábado, 10 de febrero de 2007

En Roma



Bueno, estoy repensando el temita este del Blog. Viendo la voluntad con la que mi amigo Valentin escribe y transcribe su -debieramos decir- diario personal, casi, me arrullo ante la idea de no escribir un catzo.

Roma e piu bella. Rivertidisima y "fresquita".

Noi siamo molto benne, e il notte sta melhore.

Arrivederchi, y buona fortuna. Escribire desde Florencia, Venecia, Paris, Amsterdam, Berlin o Londres.

Abraxas!

lunes, 5 de febrero de 2007

Me voy a la concha de la lora


Bueno, a quién carajo le escribo esto, no sé.
Sólo sé que tengo una misión. Arruinar el blogspot de mis malsanos compañeros de viaje Valentín y Willy, mediante el ejercicio de mi prosaica capacidad para elaborar estupideces sin sentido, lapidarias diatribas de kiosco barato, y horrendos relatos de viaje que no le interesan a nadie, pero que a mí me placen de lo lindo, porque además me opongo -porque sí- cual antihéroe satánico, a la versión oficial, fatídica, y carcomida por los chanchos de Longchamps, de la pluma de mi amigo Valentín, y del infame consejo de Willy the Kid, el pijón del siglo, a través de su quijotesco itinerario europeístico, que lamentablemente he de compartir de aquí en adelante como bufón sin gracia.

Joder con la mona.